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10. nov., 2019

A MI AMIGO JULIO

 

Abandonaste, Julio, la corrida,

corazón en un puño, palpitante,

con la plaza aplaudiendo, rebosante,

y con el espíritu lleno de vida.

 

Quizá tú necesitabas bebida

para paliar el calor sofocante,

que regresarías en un instante,

con el corazón sin ninguna herida.

 

Querido amigo Julio, compañero,

ya nunca más tu voz escucharé,

tengo un gigantesco  vacío en mi alma.

 

Tú siempre fuiste mi mejor barquero

que conversó conmigo con gran calma,

lindos recuerdos que no olvidaré.